Intestino

Sopas y cremas: 5 recetas anti-desperdicio para tu salud gastrointestinal

Tiempo de lectura: 5 minutos

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¿Sabías que tanto las sopas como las cremas calientes pueden ser muy buenas para el estómago y el intestino?

A pesar de que solemos asociar estos platos con el invierno, en realidad hay muchas recetas que nos permiten tomarlos en todas las estaciones: solo hay que conocer unos sencillos trucos para crear sabrosas sopas de otoño, de verano ¡e incluso vegetarianas!

Te proponemos 5 recetas sabrosas, ligeras y saludables que, además de ser una delicia para tu intestino, también son sostenibles para el medio ambiente; de hecho, son auténticas recetas «de aprovechamiento» porque algunos de los ingredientes que te recomendamos son restos o descartes de otras recetas que pensabas tirar pero que puedes reutilizar.

Sopas y cremas: ¿por qué son buenas para el estómago y el intestino?

Crema de verduras con sésamo y cilantro en un cuenco negro, rodeada de zanahorias y ajo, receta antidesperdicio.

Las sopas, los potajes y las cremas son alimentos que se caracterizan por una elevada cantidad de agua, así como de fibra, por lo que son muy recomendables para el estómago y el intestino. Ayudan a mantener la regularidad intestinal, contrarrestando el estreñimiento, y facilitan la digestión.

Estos platos también son muy beneficiosos para los más pequeños; de hecho, introducir sopas desde edades tempranas puede ser una buena forma de ayudar a los niños, que suelen beber muy poco, a hidratarse correctamente y favorecer su regularidad intestinal.

Estos sencillos platos también pueden ser un ritual de relajación para el intestino, por ejemplo por la noche, después de varios días de estrés en el trabajo. Además, estos alimentos calientes y líquidos pueden ayudar a aliviar los calambres estomacales o el dolor abdominal provocado por la menstruación, ya que el calor tiene un suave efecto relajante sobre la musculatura.

Por último, como son ricas en fibra, ayudan a mantener en buen estado de salud las bacterias de nuestro intestino, lo cual favorece el crecimiento de las especies beneficiosas; como ya sabemos, una flora bacteriana bien nutrida y saludable no solo favorece la salud del tracto gastrointestinal, sino que también ayuda a mantener un buen estado de ánimo y a fortalecer el sistema inmunológico.

Aprovechamiento alimentario: ¿por qué es importante evitar el despilfarro en la mesa?

¿Sabías que la mayor parte del desperdicio alimentario se produce en los países industrializados, tanto a nivel doméstico como comercial? Por ejemplo, los hogares españoles desperdiciaron en 2024 un total de 1.125 millones de kg o litros de alimentos y bebidas, lo que equivale aproximadamente a 440 gramos por persona y semana, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Podría ser equivalente a que cada español tiró en 2024 una ración entera de tortilla de patatas cada semana.

Este desperdicio alimentario no es solo un problema económico, sino que también causa graves diferencias sociales y daños ambientales irreparables, como emisiones de gases de efecto invernadero, deforestación, pérdida de biodiversidad, erosión y pérdida de fertilidad en los suelos, contaminación de los acuíferos, escasez de agua o reducción de los recursos pesqueros.

Olla de sopa de verduras con calabaza, guisantes, col rizada y cebada, una receta de aprovechamiento.

Por eso, surge una pregunta: ¿qué podemos hacer para evitar el desperdicio? Aquí tienes algunos consejos:

  1. Haz una lista de la compra antes de ir al supermercado: así evitarás ir al supermercado con hambre y, por tanto, no acabarás comprando de más ni desperdiciando alimentos.

  2. Comprueba las fechas de caducidad: a menudo compramos con prisas y nos llevamos productos próximos a su fecha de caducidad; en cambio, si miramos las etiquetas de los productos y compramos los que tienen una fecha de caducidad más larga, podemos conseguir tirar menos comida.

  1. Valora la cantidad de comida que vas a cocinar antes de empezar para evitar desperdicios: cuando cocines, valora las cantidades no solo de los ingredientes, sino también de la comida completa.

  1. Si la fecha de caducidad está al límite, congela: ¿Por qué vas a tirar alimentos que van a caducar pronto? Una buena solución es congelarlos, así evitarás tirarlos.

  1. Utiliza las sobras de verduras para cocinar recetas deliciosas y saludables: la gente suele pensar que algunas sobras o restos de verduras deben acabar en la basura; en realidad, puedes convertirlos en protagonistas de platos que no te habrías imaginado. Las recetas «de aprovechamiento» no son solo positivas para el planeta, también pueden ser beneficiosas para ti. Por eso, te recomendamos tomarlas para reconfortarte y entrar en calor en los días fríos o tristes.

Sopas, potajes y cremas: 5 recetas para ti

Aprovechar los restos nunca ha sido tan fácil. Hoy te proponemos 5 recetas de aprovechamiento, además de darte algunos consejos nutricionales útiles para mejorar tu bienestar gastrointestinal. ¡Vamos!

Caldo ligero con sobras y pieles

Para preparar un caldo ligero y sabroso podemos utilizar los descartes y las pieles de algunas verduras, como los extremos de las zanahorias, la piel de la cebolla, las hojas y descartes del apio, los extremos de los calabacines, las mondas de las patatas, la piel de la calabaza, los descartes del puerro y las hojas exteriores de berza o la col. Pon todos los restos en una olla grande, cúbrelos con agua fría y lleva todo a ebullición; después, deja cocer a fuego lento durante al menos 1 hora. Al final de la cocción, cuela el caldo para eliminar los residuos y, si lo deseas, añade fideos o legumbres para equilibrar el plato.

Crema de calabaza con sus semillas

Pon unos puerros en una olla alta y deja que se doren en un poco de aceite de oliva virgen extra hasta que estén totalmente cocinados. Añade la calabaza cortada (si usas calabaza variedad Hokkaido, también puedes usar la piel) y cubre completamente con agua fría. Deja hervir todo a fuego medio durante unos 30 minutos y al final de la cocción, si la calabaza está blanda, tritura la mezcla. Si quieres, también puedes añadir unas pipas de calabaza, que son muy buenas para el intestino, y una cucharada de requesón para completar el plato y potenciar su sabor.

Potaje con pasta variada y legumbres

Esta receta, que recuerda a la cocina de las abuelas, es muy sencilla pero completa y equilibrada. En primer lugar, hay que lavar las legumbres y dejarlas en remojo toda la noche. Al día siguiente, prepara un caldo de verduras, escurre las legumbres, enjuágalas y resérvalas.

Pela el ajo y pica finamente la cebolla, la zanahoria y el apio. Echa un chorrito de aceite en una olla y caliéntalo. Dora el ajo y, cuando esté listo, retíralo y añade en su lugar las verduras picadas. Deja que las verduras se doren unos diez minutos a fuego lento y, mientras tanto, ata juntas una hoja de laurel con una ramita de romero. Cuando las verduras picadas estén tiernas, añade la mezcla de legumbres y cubre con el caldo. Cubre la olla con la tapa y cocina durante 1 hora aproximadamente, removiendo con frecuencia. Cuando el potaje esté listo, retira las hierbas aromáticas. Ahora echa la pasta y déjala cocer al dente junto con las legumbres. Sirve el potaje de legumbres caliente.

Sopa de pan duro y tomate

Esta receta recuerda a una sopa de tomate y pan de aprovechamiento, con ecos del salmorejo por sus ingredientes básicos. Para prepararla, calienta ligeramente el aceite y el ajo pelado en una cazuela. A continuación, vierte la pulpa de tomate y un poco de sal. Cocina a fuego suave durante una media hora larga. Toma el pan duro y échalo en la salsa. Déjalo reposar y, si es necesario, añade agua para ablandar el pan. Ahora adereza con un chorrito de aceite y un poco de albahaca.

Puré de restos de verduras

¿Tienes en la nevera restos de algunas verduras algo pasadas? ¡No hay problema! Utilízalos para preparar un delicioso puré de verduras. Toma zanahorias, patatas, acelgas, espinacas, col o lo que tengas y ponlo a hervir durante al menos 1 hora. Tritura la mezcla o añade agua si prefieres una consistencia más líquida. ¡Y ya está! Aquí tienes un mix de minerales y vitaminas listo para degustar.

Algunos consejos finales

Como habrás intuido, preparar platos a partir de descartes de comida es una práctica estupenda para reducir el desperdicio y aprovechar mejor los ingredientes. Sin embargo, es importante garantizar la seguridad y la calidad de los alimentos preparados mediante un correcto almacenamiento.

Aquí tienes algunos consejos:

  1. Utiliza recipientes adecuados: es conveniente utilizar recipientes herméticos, preferiblemente de vidrio.

  2. Nevera o congelador: los platos preparados se conservan en la nevera hasta 2 o 3 días, pero si los congelas se conservarán durante más tiempo.

  3. Varía los ingredientes según la temporada: experimentar con recetas utilizando restos de comida es aún más interesante si sigues el ritmo de las estaciones. Por ejemplo, en otoño o invierno, utiliza cáscaras de calabaza, corazones de col y hojas exteriores de alcachofas, mientras que en primavera y verano puedes usar tallos de espárrago, piel de pepino o hierbas aromáticas.